Sevilla llenó el emblemático teatro Lope de Vega para ver a María Toledo con su piano. Pero, además, disfrutaron también con la guitarra de Jesús de Rosario, la percusión de Lucky Losada, el violín de David Moreira y el contrabajo de José Vicente Muñoz. A los coros y palmas Amparo Lagares, Luis Carrasco, Juan Grande y Juan Diego.

María Toledo enamoró al público con un repertorio que recorrió las raíces del flamenco más puro y caminó por las distintas ramas de la música. Ese fue el sentido del concierto porque así se llamaba “Del origen a la unión“. De soleares, cantiñas, alegrías o bulerías hasta el “bromeo”, “la loca” o “en blanco y negro”.

Tras los interminables aplausos finales la artista volvió a salir al escenario, en solitario, para ofrecer una personal versión de “Sevilla” y cuatro flamencas sevillanas al compás del piano, como homenaje a Pareja Obregón.

Fue la despedida ante un entregado teatro que dejó claro que espera volver a ver muy pronto a María Toledo.

 

 

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