A la hora de elegir el sitio donde íbamos a celebrar el convite, yo lo tenía clarísimo.

Siempre quise que fuese en el Cigarral Viñedos Santa María, propiedad del chef Adolfo Muñoz.

Yo no quería carpas ni tampoco quería que fuese al aire libre pues un 13 de octubre te la puedes jugar y puede llover. En todo momento, yo quería un salón donde entrasen 400 personas y todos desde su sitio pudiesen ver la mesa nupcial.

Y sin duda, el sitio elegido fue un acierto, porque se ve todo Toledo y tiene un salón rústico precioso.

El Cigarral está situado en el Cerro del Emperador y tiene unas vistas espectaculares de la ciudad de Toledo.

A la entrada colocamos este cartel de bienvenida a todos nuestros invitados.

Puse un burladero con nuestro hierro y nuestras iniciales decorado por La Casa Vieja en Toledo.

Las minutas con el menú, tenían la decoración que llevaba toda la boda en blanco y oro y el menú que elegimos fue el que aparece en esta foto.

Los meseros eran vinilos y las mesas llevaban el nombre de canciones mías que han significado mucho para mí.

Luego, se me ocurrió la idea de poner como decorado unas vitrinas con mi primer traje de cantar y el vestido de torear de la alternativa en Sevilla de Esaú. Las vitrinas las hice en Mocejón, mi pueblo, con José, el carpintero, que es súper profesional y admiro mucho su trabajo.

Y también preparamos un libro de firmas de nuestra preboda en París que me hizo mi amigo el fotógrafo Alberto Aza y puse de decorado dos Torre Eiffel, como símbolo de mi pedida de mano en París.

Como veis en la foto aparece firmando mi mano derecha, Marta Verdugo, la persona que más me ayudó en la boda y a la que confié todas mis sorpresas. Sin ella, nada habría salido bien, pues es muy profesional y me cuida mucho. ¡Quiero tanto a mi Martita!!!!!

Y para finalizar el post de hoy, os dejo un momento de la sevillana que bailamos Esaú y yo como baile nupcial. Como podéis ver en la foto puse un Photocall con el banner de la boda que me hizo para la ocasión mi querido amigo José Julián de Norimagen, decorado con flores alrededor y una mesa con lámparas también de La Casa Vieja.

Veo las fotos y me da nostalgia pues me gustaría volver a vivir estos momentos.

Fue todo de ensueño y disfruté muchísimo preparando cada uno de los momentos que vivimos en la boda.